A principios de la década de 1960, los Bocucos visitaron Europa y tocaron en París, Praga, y Moscú, donde Ibrahim habló con Nikita Kruschev en vísperas de la Crisis de los Misiles de Cuba. “Me preguntó cual era mi opinión sobre el conflicto, pero habíamos estado fuera de gira durante dos meses y yo no sabía de qué me estaba hablando”, recordaba Ibrahim. Aunque la imposición del bloqueo estadounidense recortaba severamente las posibilidades de tocar fuera de Cuba, Ferrer pensaba que la situación política había sido positiva para su desarrollo musical: “como no estábamos tocando para turistas, había una mayor identificación entre los músicos y el público”. Ibrahim Ferrer permaneció con los Bocucos hasta su jubilación en 1991. Después de retirarse de la música, suplementaba su pensión vendiendo boletos de lotería y lustrando zapatos.
De pronto, una tarde en 1996, durante las sesiones con los músicos del Buena Vista, Ry Cooder preguntó si habría algún cantante con una voz suave para cantar un bolero. Juan de Marcos Gonzáles pensó inmediatamente en Ibrahim y lo fue a buscar a su casa. “Al principio no estaba interesado”, dijo Ferrer. “Había sufrido mucho en la música. Me sentía, no sé cómo decirlo... desilusionado de mi vida en la música”. Pero Juan de Marcos insistió y yo consentí grabar una canción. Le dije que no podía ir a ningún lugar sin prepararme antes, pero me contestó: ‘¡No, no, están grabando ahora!’ Así que dejé los zapatos que estaba lustrando y me fui con él para los estudios Egrem”.
”Cuando llegamos al estudio de grabación, allí estaban Rubén González y Compay Segundo con Eliades Ochoa, Barbarito Torres, ‘Guajiro’ Mirabal, gente a la que yo había admirado toda la vida. Empecé a tararear mientras Rubén González improvisaba en el piano, y para mi sorpresa me di cuenta de que lo podía seguir. Eliades Ochoa me vio y empezó a tocar la melodía de Faustino Oramas que yo cantaba, ‘Ay Candela’. Ry Cooder y Nick Gold estaban en el cuarto de control. Yo no sabía quienes eran, pero parecía que mi voz les gustaba. Y cuando canté el bolero ‘Dos Gardenias’ de veras se fijaron en mí. Todavía no puedo creer que fui allí a grabar una canción y al final canté en casi todas. ¡Y me habían escogido como cantante de boleros!”
A la vez que grababa el disco Buena Vista Social Club, que ganó un premio GRAMMY y vendió más de 8 millones de ejemplares, Ibrahim Ferrer cantó en el disco de Afro Cuban All Stars ‘A Toda Cuba le Gusta’. En 1997 Ibrahim fue uno de los cantantes en la gira europea de Afro Cuban, y después fue vocalista en las subsiguientes giras del pequeño grupo de Rubén González. Ibrahim regresó a Egrem a grabar su disco como solista, ‘Buena Vista Social Club presenta a Ibrahim Ferrer’, que vendió 1.7 millones de ejemplares. El disco, producido por Ry Cooder, demostraba la formidable destreza del cantante en las improvisaciones soneras, y establecía de forma definitiva su dominio del género del bolero con melodías como Silencio, el candente dúo con Omara Portuondo. El disco dio el material para la película de Wim Wenders, Buena Vista Social Club, cuyo retrato del cantante sorprendió y conquistó al público internacional.

