Ibrahim Ferrer

Ahora sí, Ibrahim Ferrer irrumpió en los escenarios del mundo: durante los siguientes siete años visitó Norteamérica, Europa, Asia, Sudamérica y Australia. El grupo que lo acompañaba era el de sus sueños, con músicos de la estatura del gran trompetista Manuel ‘Guajiro’ Mirabal o Cachaíto López, reconocido como el mejor bajista de la Cuba actual.

Cada vez más solicitado, Ibrahim grabó un dueto con Damon Albarn para un disco de Gorillaz, y cantó en español sobre las voces en wolof de un disco de la Orquesta Baobab. Su apertura hacia otros pueblos y su música, aunada a su increíble versatilidad, le permitían adaptar su estilo a otros tipos de música. Su reciente fama lo llevó a conocer a personalidades internacionales del cine y de la música, y a varias cabezas de estado.

Al mismo tiempo que se establecía de forma definitiva en la historia musical y triunfaba como músico profesional, Ibrahim era, en palabras de Nick Gold, “el más espiritual de los Buena Vista”. Era devoto de San Lázaro, el santo que representa a Babalú Ayé en la santería cubana, y le tenía un altar en la sala de su casa. También llevaba siempre consigo un bastón tallado en ébano que había sido de su madre. Ibrahim no se preocupaba de lo que podría parecer superstición, y decía que la fe siempre lo había acompañado, en los tiempos buenos y en los malos. Que estos tiempos eran buenos lo indicaban los discos de oro que llenaban una pared entera de su casa. “Y pensar que antes no me habían dejado cantar boleros”, decía. “Les parecía que mi voz no servía para el bolero. Que no era varonil. Pero gracias al Buena Vista, se me abrió un camino adelante y pude llegar al lugar en el que tenía que estar.

En 2003 salió el disco ‘Buenos Hermanos’, que ganó el GRAMMY Latino en la categoría de música tradicional tropical y el premio MOBO, otorgado en Gran Bretaña. En 2004, Ibrahim Ferrer recibió el premio de Radio 3 de World Music de la BBC, en la categoría de música de las Américas. El mismo año, ‘Buenos Hermanos’ ganó el GRAMMY internacional en la misma categoría en que había ganado su GRAMMY latino un año antes. En un evento que provocó la crítica de medios de comunicación y personalidades de todo el mundo, los músicos cubanos no pudieron viajar a Los ángeles a recibir su premio, pues el gobierno de los Estados Unidos les negó el visado de acuerdo a sus leyes seguridad nacional. En la Habana, un mural muestra a Ibrahim Ferrer y cita sus palabras “¡Y ahora dicen que somos terroristas!”